Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

La Femme Cristina
El blog de los próximos cuatro años

Archivo: Agosto 2008

05/08/2008 GMT -3

Metamorfosis argentina de la violencia

elyiguito @ 20:56

pina.jpgConfieso haber leído, aunque no todo lo que hubiera querido. Me comprometo a seguir haciéndolo, y admito que el título de este posteo es siguiendo al tìtulo del libro del GRal. Eric de la Maissoneuve "Metamorfosis de la violencia". Asimismo, está inspirado en un artículo de reciente aparición del filósofo José Pablo Feinmann, titulado "El odio de estos días". Recomiendo su lectura previa siguiendo este link: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-106897-2008-06-29.html
Seguidamente, y bajo algunos argumentos presentados por el tan varias veces llamado filósofo "K", aunque no escuché nunca su disgusto por tal rótulo, me animo a poder continuar alguna de sus ideas en este post.
Desde que Cristina de Kirchner asumió la Presidencia de la Nación, y como he escrito en mis primeros artículos, se barajó la posibilidad de que la cuestión de género sea un condicionante para la eficiencia política. Sin embargo, me animaría a postular que este argumento tan oído no puede ni siquiera embarcarse en el fondo del pensamiento de quienes actúan en posiciones de poder político. Menos podría aceptarse ésto ya entrado el siglo XXI y volviéndose añeja aquella vanguardista ley de cupo femenino. ¿Realmente creemos que existe una superioridad del hombre sobre la mujer en el manejo de los asuntos políticos? Reitero, porque es necesario el planteo: ¿realmente creemos que existe una superioridad del hombre sobre la mujer en el manejo de los asuntos políticos?
Pues bien, suponiendo que usted lector no ha caído en aquel manejo propagandístico, avanzemos hacia otro punto. La metamorfosis de la violencia, el odio de estos días como dice Feinmann no es otro que el generado por años y años de malos gobiernos, derrochadores, atrasados ideológicamente y con poco interés hacia la estructuración de políticas globales de largo plazo.
Desde la crisis del 2001, la sociedad argentina ha mal aprendido que golpeteos de cucharones pueden apenas torcer las voluntades de un gobierno, olvidando vías tradicionales de "hacer política" como el voto popular, la participación en partidos políticos o reclamos en entidades comunales e intendencias.
Lo que ha aprendido la sociedad argentina es a tolerar hasta cierto punto: puede tolerar a funcionarios de Economía regodearse con cifras de la recaudación, pero no puede tolerar el aumento de precios que ronda el 100% en un año. Puede tolerar una mandataria omnipresente con alto perfil que se expresa en palabras contundentes y hasta tolerar su tribu de aplaudidores y generales de turno, pero no puede tolerar el aumento de la inseguridad encadenados al aumento de la delincuencia y tráfico de droga. Para nada compatibles con la opulencia que, al parecer, se disfruta hace 5 años.
Estas imágenes que quedan en el inconciente colectivo no pueden más que originar resentimiento, escepticismo, desesperanza, conformismo y esas miradas puestas en el Viejo Mundo, al que nos queremos asemejar.
Pero más que nada, pueden llevar a confundir el origen mismo de esos sentimientos.
No creo que el apoyo hacia el sector agrario de aquellos que no son afectados indirectamente sea en contra del reparto de la riqueza, de los derechos humanos, del "setentismo". Es de los excesos que un gobierno, aún siendo democrático, quiere ejercer a voluntad. Ese "odio" no es más que aquel surgido de la imposición, de la intolerancia, de taparle la boca al damnificado. El Gobierno tuvo que soportar aquello que generó su propio accionar.
No hubo saqueos, no hubo toma de edificios gubernamentales, no hubo secuestros de funcionarios, pero en esta orda de dimes y diretes ¡¿quién no hubiera apostado que hasta nos harían creer que eso iba a pasar si el conflicto no se solucionaba?!
No hay medida, ni para comunicar los hechos, ni para reflejarlos. Una protesta política se convierte en, según donde sople el viento, una turba de subversivos cuasi piqueteros con boina y revenque que pueden afectar la institucionalidad, debiendo la Presidenta inmiscuir implícitamente en sus discrusos diarios que no renunciaría al cargo o no renunciaría a alguno de sus funcionarios; o, unos chacareros adinerados ambiciosos que prefieren derramar leche e impedir el tránsito en rutas nacionales y desabastecer el mercado interno "provocando" aumento de precios antes que aceptar una resolución expropiadora.
Acudir al reproche hacia la ideología me parece un argumento tan flaco como delicado. En tiempos de política personalista, reconstituir las ideologías o los programas políticos debe ser a lo que se debería apuntar desde cualquier ambito.
Quienes son comunicadores eluden la responsabilidad de "comunicar", siendo los primeros en dividir entre formados y desinformados, despojando a los individuos de su derecho de libertad de pensamiento.
Existen ciertas categorías con las cuales no está permitido inmiscuirse, algo así como no bromear sobre judíos o personas muertas. ¿No nos estaremos volviendo algo inquisidores al velar la realidad y desparramar una sola corriente de pensamiento?

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis