El conflicto que ya dio la vuelta al mundo

Según el famoso cuento de Julio Verne, el mundo puede bordearse en 80 dìas. Pero en la Argentina, hacen falta más días para que agricultores y Gobierno resuelvan un conflicto económico-político que se cobró casi 1 punto de su PBI y está tocando los 100 amaneceres de dimes y diretes.
Una página más se ha abierto en la historia de las incongruencias nacionales, cuando se ve derramar diariamente leche al cemento en las pantalas de la Tv y se utiliza esa imagen para propagar un mensaje de abundancia que nunca se tuvo.
Parece reinar la soberbia y la incomunicación, cuando chacareros persisten al costado de los caminos, sosteniendo una medida de fuerza que tiene como fin abstenerse de la venta de los productos que sus propias manos cosechan a cambio de que el Gobierno retrotraiga una medida económica que se apropia del 44% de sus ganacias.
Según el Ejecutivo, cuando el jovial ex ministro Martín Lousteau, flanqueado por el intocable Secretario de Comercio Guillermo Moreno y el adusto Secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, anunció que las polémicas retenciones móviles sufrirían un aumento del 9% por sobre la cotización de la oleaginosa; el motivo se encuadraba en "detener la sojización" y evitar que el productor ganadero migre hacia ese sector por la alta rentabilidad en detrimento de la producción càrnica nacional.
Ese 11 de marzo, cuatro dirigentes de entidades agrarias comenzaban un camino mediático hacia la explicación del primer paro al gobierno de Cristina Kirchner.
Por momentos, parecía que las "bases" o agrupaciones y federaciones de agricultores locales decidían mediante asambleas y comunicaban a sus máximos dirigentes para que actúen de voceros. Algo de anarquía se olía en el ambiente. Pero con el transcurso de los días y el agravamiento de la huelga, los conductores de la Sociedad Rural, la FEderación Agraria, Coninagro y confederación Rural Argentina, reafirmaron sus cargos traduciendo el mensaje de las bases y manteniendose inflexibles ante la imposición gubernamental retentiva anti-soja.
No olvidaba el Gobierno que la caja del Estado había engordado gracias a los ingresos de un sector al que ahora se le descosían los bolsillos sin ninguna consulta previa. Pero los actos y contraactos se sucedierons durante 98 días, logrando aguarle su discurso del "ACuerdo del Bicentenario" a la propia Cristina.
Hoy, escribo desde el teclado de unas manos que desconocen la solución del conflicto. Pero que conoce del engorde patrimonial de los políticos, de los que se fueron y de los que vinieron.
Y que ve en los diarios, cómo los mismos semilleros de urgencia atacan al dueño del vivero, poniendo en tela de juicio la protesta popular de la clase media que no entiende otro sablazo hacia los trabajadores.
Cómo se intenta poner un manto de humo (literal) sobre un tema que el Gobierno quiere cajonear y sobre el cual se niega a discutir con los daminificados.
Cómo otra vez, se hace uso y abuso de los poderes públicos en nombre de la demagogia y la "distribución de la riqueza" cuando quienes tienen acceso al poder político se arrogan el derecho de desposeer a los sectores productivos y ahogar a la clase media, como si debieran lavar sus pecados por ostentar sueldos devaluados, cada vez menos rendidores.
Cómo el Justicialismo que soñó Perón, se convierte en el colchón de políticos parasitarios que se sostienen con uñas y dientes a un aparato de poder que sigue produciendo dinero y Gobiernos que gobiernan para sí mismos, desoyendo la voz del pueblo y ahora, en pleno siglo XXI, se dan el gusto de atacar a la prensa y los medios de comunicaciñon.
Un hecho que está siendo visto por el mundo, por sus propios ciudadanos, pero cegado ante los ojos de quienes tienen la oportunidad de su resolución.
Un conflicto que cumple su jornada 98 y que empieza a desempolvar el fantasma del desabastecimiento, la violencia, los saqueos y los políticos charlatanes.
Otra de las páginas incomprendibles de nuestra historia, en donde se combate entre connacionales y la política sirve como instrumento de tan tirana costumbre. "La gran oportunidad" ha sido otra vez, si alguna vez existió, cascoteada por enanos.

Meneame
del.icio.us